ARTMEDIA julio 07
por Sebastián López

Karla Solano: fotografía, espacios y arquitectura

La obra de Karla Solano se ha desarrollado alrededor de preguntas que marcan diferentes momentos de las constelaciones por la que atraviesa el cuerpo de una mujer. Pero no solo esto. Como veremos mas adelante, con el desarrollo sostenido de su obra Solano ha ido poniendo sobre el tapete el status de la fotografía hoy e introduciendo sutilmente las condiciones de las artes visuales en el momento que las producía y en los espacios en los que circulan.

Sus primeras fotos estaban hechas de esas poderosas imágenes a partir de radiografías y fotos, en las que mezclaba su propio cuerpo con los de su hija y las su madre, por ejemplo, todas amalgamadas en una, “Bajo mi Piel” (de la serie “Vanitas”, 1995-96) la que esqueleto, piel y gesto se unían para dar una de las imagenes en la que no sólo convergen tres generaciones y cuerpos, sino también de interrogar el cuerpo de la mujer desde la extensión genética y la consciencia de ser, y su devenir.
En un segundo momento, Solano se lanzó al análisis de su propio cuerpo, puesto al escrutinio público como es en “Espejo Interior” (1996, Mesótica) en donde en tres separadas impresiones sobre vidrio, su cuerpo desnudo, esqueleto y esquema del sistema circulatório, colgaban libres en la sala de exposición. La obra creó un rumor pesado en los medios artísticos centroamericanos, pues se hacía hincapié en el hecho de una artista mostrándose en su total gloria corporal, en un una sociedad y en un medio social y artístico en el que nada de este tipo había ocurrido aún. Lo que entonces quedo sin discutir, o simplemente dejado de lado, es la manera explicita que Solano usaba tres imágenes para ser interconectadas a través de la mirada del público, que podía seleccionar una o los sistemas de representación que había puesto en contraste: el de la fotografía y el de la gráfica, siendo esta ultima la de su vertiente pedagógica.

Estas, y otras obras, mostraban que su escrutinio del cuerpo no es el de un cuerpo a solas, o un cuerpo solo, y dependiente de la representación que la fotografía podía proveer, como la recepción de su obra enfatizó regularmente. Su persistencia en un análisis consistente y señero, que hizo aparecer como si su obra fuera una variante del desnudo o del retrato, o un simple escrutinio narcisita, nunca tuvo nada de eso. Siempre trascendió una mirada introspectiva y la martilló mezclando imágenes y códigos que volvían y volvían, intercalándolos con otros sistemas, como si nada pudiera pararlas de volver, y recurrir de nuevo al ojo, a la boca, a los pelos, y la simple extensión de la piel en la que cualquier referencia de área corporal se perdía.

Esto aparece, en contraste, en dos series. En Geografías (2000) Solano se concentró en pequeños fragmentos del cuerpo para revelar sus escondidas cualidades escultóricas, creando una revelante relación entre cuerpo y paisaje. Y en Piel (2003) tomo las extensiones en la que
lo plano devolvía el cuerpo en una superficie ‘overall’, que es la quintaesencia de la pintura heráldica del periodo moderno, y devolviendo –picto/fotográficamente- un cuerpo en continuo tránsito de representación. Contrastando los medios tradicionales de escultura y pintura a través de la lectura fotográfica, Solano daba cuenta que su empresa estaba guiada por una búsqueda que iba mas allá de los medios que usa regularmente, y que su investigación, si bien partía de su propio cuerpo y un medio, estaba hecha para abarcar los cuerpos y las pieles con los que el arte de hoy esta hecho.

Sus obras estaban estructuradas a partir de una selección de un vocabulario elaborando con los signos por los que el cuerpo atravesó en su representación. Y estas estructuras pedían una mirada en la que la recurrencia era necesaria. Mirar de nuevo los cuerpos, proponía Solano, como lo hacemos tantas veces frente a una revista o un anuncio en la calle, o del libro escolar, para que, en la cueva cerrada de una galería de arte, pensemos. Y estos, antes de estamparlos sobre otros cuerpos, lo analizó y repitió, honestamente, en el suyo propio. Ella nunca tomo su cuerpo para hacer una imagen una vez sola. Parece como si quisiera llevarlas al infinito en la práctica misma, y mostrarlas en sus innumerables variantes. Con derecho y con revés.
Su piel es el centro de un escrutinio constante. De las impuestas segundas pieles del maquillaje, a la refleccion familiar de las generaciones, a las microscópicas miradas – mas de ciencia que de mirada cotidiana-, y unos residuos, unos sanguinolentas y otros lechosos, de fluidos. Y en el mapa de su cuerpo, introdujo hasta las ilusiones pictóricas de su generación en el lenguaje fotográfico, creando un núcleo de refleccion que ayudaba a repensar no solo un medio indexal como la fotografía, sino también como la pintura circulaba en el fin de siglo. Su serie de Fluidos corporales (2005) son relevantes en este sentido.

Arquitecturas en la piel en lo urbano/ Arquitectura, la piel y lo urbano

La primera investigación de ocupación del espacio arquitectónico desde la fotografía la realizo Solano en un espacio museístico, casi como una declaración de principios, en su instalación para la Bienal de Shangai (2004). Tomando el espacio expositivo, en el que hasta ahora sus obras habían sido mostradas como simples objetos, Solano cubrió las paredes, el piso y el techo con macro-fotografías de su cuerpo en Umbral (2004). La naturaleza envolvente de este enviroment, ya no ‘fotográfico’ sino arquitectural y performativo -el público mismo hacia parte de la obra al atravesar su cuerpo desplegado a la mirada y los pasos que ellos hacian para recorrerla, pero fatalmente envueltos en ella –empujando la obra fuera de los cánones en los que la fotografía como tal fue experimentada y discutida-, inauguraban una original forma que liberaban la fotografía de su configuración como objeto.

Liberándola de su obejtualidad, Solano jugaba con la fotografía en ‘tiempo real’, la fotografía no para ser vista sino para ser transcurrida, poniendo al espectador como figura fundamental en la obra, hacia que funcione como definitorio de su estructura, construyendo, en definitiva, un contexto relacional, en la que lo mas significativo de las artes visuales de hoy trabajan. La lectura que la sostenía, siempre fragmentada de esta obra hecha de segmentos, estaba dada hacia fuera.

No puede ser una casualidad la actitud de Solano de tirarlo todo por la borda y lanzarse a la calle. Solano comenzó a desplegar sus imágenes en el contexto urbano, haciendo uso de la arquitectura como soporte. Su primera intervención tuvo lugar en la Bienal de La Habana, “En Carne Propia “(2006), y cubría uno de los muros externos del Centro Wilfredo Lam, justo al frente de la (Bodeguita del Medio). Imagen singular, aparición desafiante pero al mismo tiempo factual, que emergía del cuerpo arquitectónico haciéndolo propio. Para esta obra Solana hizo uso de una imagen que había ya desarrollado en su serie Envelopes (2006), en la que su cuerpo dado a la cámara fotográfica en una secuencia en la que se replegaba sobre si misma, se cubría y retorcía desnuda hasta que las partes del cuerpo parecía no corresponder con otras, y en ese movimiento, algunas imágenes de transición son la pura imagen de las modelos de fotografía moviéndose continuamente para que la mejor de ellas sea luego elegida por el editor de imágenes. De ellas Solano eligió las suyas.
Otra imagen de la misma serie la uso de manera elocuente en la obra “En mis Laureles”, que realizo en la fachada de Teor/ética en San José, Costa Rica, cubriendo totalmente la pared exterior de este Centro. La pared que uso para realizarla es el lado del edificio de paso rápido, mas de automóviles que de paseantes, y como para jugar con la extensión dinámica de la mirada que pasa Solano extendió horizontalmente un desnudo en una superficie de 4x11 metros.

El contexto que provee la arquitectura a la fotografía es azaroso, por ser urbano. Poniendo sus obras a disposición de la mirada libre del paseante no informado, Solano deja sus imágenes suelta y sin control. Es como si quisiera que encuentre otros azares y otros desafíos. En el nuevo destino que les dio, esas imágenes de cuerpos ocupan un espacio que se camufla en lo arquitectónico, transforma lo arquitectónico y lo hace suyo. El espacio en la fotografía que siempre fue analizado de los bordes de la imagen hacia adentro, se centrifuga pues ni siquiera los límites de la arquitectura pueden contenerlos. Ellos ya circulan en el ruido visual de nuestras ciudades y en estas obras recientes Solano ha demostrado que la mecánica de su particular negociación de la representación del cuerpo, y las estrategias que sigue, nos pueden mostrar aún nuevos desafíos. El faro de Solano los ilumina en el espacio justo y en el tiempo, que es el
nuestro, en el que transcurren.

Sebastián López es historiador del arte. Actualmente es el Director Artístico de Daros Latinamerica en Río de Janeiro. Fue el Director de la Gate Foundation (Ámsterdam) y curador de la Bienal de Shangai 2004. Fue Profesor de Teoría e Historia del Arte en las Universidades de
Ámsterdam y Leiden, habiendo creado en esta última la primera Cátedra de Arte Moderno de América Latina en Los Países Bajos.

Threshold

The work begins in the Threshold: when one passes this demarcation that is at the same time physical and psychological, into the Exibition Salon. The thresholds are these: borders which mark a passage, point of meeting between two spaces, visage which is tied and that which is suspended. Karla Solano makes use of these connotations in her work for the Biennale; a space constructed completely with photographs of her own body. This installation is part of an investigation which Solano began many years ago over what is visible, and her experience. After concentrating on the questions of body as area of medical science operation -its structure, functions, and regimes, Solano has submitted her body to severe scrutiny of microanalytic detail in daydreams and nightdreams. In her works, which move with the photographic camera from one section of her body to another, have resulted that her series have developed the body space like an unknown surface and paradoxically, recognizable. A corporal space constructed one by one, piece by piece, where there is no possible connection between the parts. Only our recollection is what creates the points of union. For the Biennale of Shanghai, Solano has developed an installation which gives the sensation of totality. But made of fragments: the photographs cover the murals, the ceiling and the floor of the salon. The photography supplants the architecture and establishes itself in its place. Thus in total, it gives a sensation of unity, the expository space covering totally with the images that for the gigantism of its presence and for being too close to us, is not possible to capture in its totality. What remains is to traverse the space, walk by the body, observe the image inch by inch, straight on, correctly, and turn the head to be able to look at the image which fills the ceiling surface. After traversing the salon, we can give an account that finally Solano constructed a space where we are those which were ³performing² and that the extension of those photographic fragments of her body were places, already useless in her extension, to know that nothing can give the idea of body, for we know it and don¹t know it, and that the visiblity terminates in the moment in which we pass the threshold and the body, we are our same selves. This is, it seems, suggests Solano, our relation with the photography as conceptual apparatus.

Sebastián López Curator for the Shanghai Biennial

Wrapped Sanctuary: The Chamber of Existence

Karla Solano´s photographic work has been closely linked to the image of the body since the beginning of her career. The body, thorn and fragmented, opened and closed has helped Karla develop a metaphor to articulate statements concerning the idea of vanitas. In her early work, the dialogue between photograph and ³found objects² together with the use of x ray photographs, allowed Solano a peculiar interior /exterior interplay of complementary opposites. When her work grew mature, the sense of the body as a dual space conceived as side/ underside establishes more definite contours. In her photographs, Karla considers the body as an inner energetic field, sheltered and covered, but at the same time deprived and vulnerable though strong. Karla´s images emphasize the vision of a threshold, which leads us underneath this layer that envelopes our bodies; this shell that we groom and feel, and take us beneath and reveal another dimension pulsing, pounding and beating. . . deep inside, beyond the skin that separates, protects, wraps and reveals. Balancing the hybrid image interior/exterior; bone, fragment, muscle and skin; Solano has articulated certain statements about life and death as an indissoluble unity. These photographs take us to the paradox of human levels of perception: life and existence are in the end- a unity made up of apparent contradictions and polarities reverse/ obverse, manifested alternatively and simultaneously at the same time. The membrane or shroud idea, conceived as cloth, which veils and reveals -all at the same time- has also been an important element in Karla Solano´s installations and photographs. The digital dimension has allowed Karla to explore her own body as to convert it into a world of infinite possibilities, a landscape of myriads of texture, territory of undulating dunes and disturbing desert. Soft and aggressive, ethereal and terribly material, visceral and polished; this body landscape transforms itself into universe and cosmos which finally wraps a concept of life and existence. Within this time-space built by Karla´s photographs, we become micro and macro worlds, inhabited and inhabiting a space or existential chamber possessing a unity which breaths beyond our conscience of this infinite-diminutive horizon which embraces and covers our actions and thoughts, emotions, happiness and fears. The present installation in its reverse/ obverse dichotomy submerges us in a world of almost microscopic details and enormous body landscapes, immense organic beating spaces which transcend us and shelters as a pulsating body, menacing, frightening, sweet lap and existential realm. The space created by Karla Solano transforms itself into a vast hallucinating and oneiric region which envelops polarities to merge them in a universe which unifies the opposites it contains in harmony to integrate them in a unity where time, space and existence are fused together.

Efraím Hernández Curator, University National, Costa Rica

Containing Contact.

Skin can simply be seen as the main tact organ, with minute elevations called papillae. For the visual artist, Karla Solano, it is more than a simple a layer of protective tissue made of cells covered by a cuticle. It is a sophisticated circuit of contacts with the world, a pulsating interior of thinking beings; a kind of radar with accidents in its surface that make up an abrupt landscape, branded by history according to its experienced time period; a wrapping capable of expanding and covering a whole space, or rather containing a private space which is hyper-sensitive because of its surface of immoderate proportions. Be it by the installation of large hanging elements that remind us of cocoons or neat translucent nests, covered by a protective skin that speaks of an interior life, be it with photographic close-ups of fragments of her own body, Solano offers us her constant restlessness about the enigmas of genetics, the miracles of life, life as liberation from the intangible because the spiritual transforms into an apparent vaccum contained by an inverted tissue, that instead of protecting us from the outer media, becomes the skin of such an extensive milieu. Contradicting its essence and function, skin traps an empty space that assumes the qualities of a home, of inhabitable space that protects us from worldly reality. In its grandeur, it opens up as a forest that buffers contact with the living earth, like an entity that nourishes the being that penetrates its invisible and secret content. With images elevated to the Nth. power, it creates a monument of the miracle of sensitivity, the isolation of mankind from its nourishing natural world and at the same time, the isolation in a world of rampant technological communication. At the same time, with a supposition of infinite possibilities, because the artist leaves the decision of the sense of the work to the free interpretation of whomever penetrates the proposed space. However, once more, Solano continues to support the possibility and the desire that human beings find a solution to their destructive and selfish instincts by exploring the live elements that surround and protect her. The goal continues to be to search for a more sensible hybrid of what is constructive and regenerative, of the noble essence of existence, of balance and harmony. This exhaustive search, always with new shades, reminds us of Roland Barthes, when he states, describing the crisis of truth in an interview by Jean Jacques Brochier , ''We must strive to finish the sentence" ; and, again: "It is never finished." The artist plays with the esthetic satisfaction derived from the metaphor, the image, and mixed techniques, that upon coming together provide us with the emotional potential of diverse matrixes that come into play and generate participative emotions in the spectator, as described by Koestler when he speaks of creation. With ease and inventiveness she creates and plays with images of her skin to the point of generating such a new material, so resistant, almost impenetrable, to build a giant cell that is possible to penetrate and inhabit. She captures photographic images indiscreetly, turning without a trace of shyness the lens unto her own nudity. She creates a dialogue amongst these indiscretions, and in previous occasions, intercalated dialogue with insects or decorative elements, like earrings. A body of work that makes us ponder on the importance of each element that protects the world of living beings, its grandeur and power. With its metaphor, it makes a parallel emphasis of the urgency to rescue spirituality from the material vacuum that asphyxiates it, to the point of overcoming the unbridled competitive and destructive instincts in the contemporary world.

Rolando Barahona -Sotela

Director, Comtemporary Disign Art Museum ,Costa Rica, 2004.

Vanitas

Cada vez con mayor frecuencia, las salas de arte josefinas exhiben trabajo serio e intersante en el campo de la fotografía artística.
Vemos perfilarse en el medio fotógrafos que asumen su trabajo con creatividad y fuerza, con gran propiedad y alto nivel técnico y expresivo.
Entre los más jóvenes creadores de este campo artístico tenemos a Karla Solano, quien poco a poco ha dado a conocer su trabajo.
La fotografía de Karla aborda la idea y la imagen del cuerpo para a partir de ellas hilvanar diversas reflexiones sobre la existencia y la condición humana.
Nos vemos entonces en su obra enfrentados con el cuerpo, ese que vemos y acicalamos pero también aquel que es a veces un extraño; el que pulsa y existe en el interior, bajo la piel suave y fina.
Karla combina con inteligencia "objetos encontrados" con sus fotografías, alcanzando un diálogo profundo entre las dimensiones personales e impersonales de la creación artística.
Al hacer esto, retoma actitudes que fomentaran los artitas del dadaísmo y que reforzaron posteriormente quienes cultivan el arte conceptual.
Componiendo de manera ingeniosa Karla Solano establece relaciones entre dermis y estructura ósea que conducen a la reflexión sobre la vida y la muerte, la transitoreidad de lo humano; el lujo y la austeridad, lo necesario y lo intrascendente; lo visible y lo oculto, lo aparente y lo real.
El tema de "VANITAS" es un tema que ha sido tratado en diversos momentos de la historia del arte, principalmente durante el barroco, y el replantamiento de esta reflexión sobre lo vano de los hombres que hoy retoma Karla con una pro-puesta inteligente y aguda, deviene legítimo, vigente y contemporáneo.
El uso de elementos que enfatizan la dimensión matérica y aluden a lo orgánico transformándose en velos y membranas potencializa la idea de lo fragmentario y la posibilidad de integrar con "puntadas" el rompecabezas de lo humano: hetéreo y espiritual, sin embargo en lo orgánico-material.
Cabezas y manos, corazón y razón, pubis y pensamiento; impulso y reflexión entretejen el mundo expresivo de Karla Solano en su dimensión de furza y profundidad.

Efraín Hernandez
Historiador de Arte

KARLA SOLANO: retrato de un cuerpo

Hasta hace poco, la fotografía en Costa Rica se limitaba a trabajo muy convencional y los mismos fotógrafos no se consideraban como artistas ni preparaban su trabajo en tanto que propuesta artística. Sin embargo, en los últimos cinco o diez años, la fotografía progresivamente ha adquirido un lugar más amplio dentro de la práctica artística de toda la región centroamericana. Karla Solano es una de las artistas que trabaja específicamente con este medio. Con una relativa indiferencia hacia sus posibilidades puramente técnicas, prefiere simplemente servirse de la fotografía como herramiento en el desarrollo de un concepto y con frecuencia utiliza sus fotos en pequeños ensamblajes que introducen objetos directamente relacionados con la imagen que retrata, usualmente el cuerpo femenino y en particular el suyo propio. Ha desarrollado una especie de retratismo que devela y muestra las sucesivas capas de la naturaleza humana física, más una reflexión filosófica sobre el hecho de ser, de cambiar, sobre el paso de tiempo y sobre la continuidad de la vida a través de las generaciones.

La artista se ha concentrado en el hurgar minucioso de su propio cuerpo como sujeto de análisis y reflejo del tiempo. Virtualmente "exhibiéndose", convirtiéndose en su propio sujeto y en el objeto artístico, en una sociedad que rehúye la desnudez como natural, Karla se sirve de su cuerpo, entero o fragmentado, intocado o intervenido, y lo trasciende para llevarlo a nivel de tema, despojándolo así de cierta manera de su propia identidad. En una primera etapa, introdujo la fotografía hasta la estructura interior del cuerpo: es el período de las radiografías de pies, manos, cabezas, y en el cual el dramatismo en la utilización que otros artistas han hecho del medio se ve matizado por elementos externos y tipos de estructuras que le confieren un sentido lúdico: aretes, collares de perlas, hormas de zapatos. De igual forma funciona el recurso a la serialidad en muchas de sus obras, una reiteración de la forma que aliviana la referencia al transformarla en otra cosa. Sin embargo, la terrible pieza "Bajo mi piel" prefigura el gran "Espejo Interior" de MESóTICA II, el cual prepara a su vez las posteriores impresiones digitales a color sobre lienzo, en donde inicia además un juego alrededor de la valoración de la obra pintada frente a la obra fotográfica y múltiple.

Karla Solano, is one of the artists who has been consistently working whith photography. Until very recently, in Costa Rica this medium was limited to traditional works. Solano’s presence together with a young generation of artists is challenging the art scene of Costa Rica. The territory of nature in Karla Solano’s work is the human body, particularly her own. For a long time she has used x-rays as a means of metaphorically analysing her own self. In later works, her body having undergone changes due to maternity, a superimposition of x-rays and self portraits resulted in more dramatic images like “Unther my Skin”, a segmented woman whose breasts and womb were strangely segregated from the head.
Virtually “exposing” herself in a society which has come to refuse nudity as natural, Karla Solano has concentrated herself in the detailed examination of her physical self as a subject of anslysis and a reflection of time.

Virginia Perez-Ratton
Curadora Independiente y Directora de TEOR/éTica

Revista Art Nexus

Karla Solano usa la fotografía para mostrar su cuerpo y desnudarlo, incluso en su antomía interna, con cierto efectismo en un acto contestatario en la sociedad costarricense. El cuerpo es sacrificado con el fin de recordarnos de qué estamos compuestos y obligarnos a ser menos vanidosos. La instalación “espejo Interior” está realizada como un penetrable o “sandwich”, en el que podemos adentrarnos desde la perspectiva distante y poco emotiva de la artista.

Dermis Pérez León
Art Nexus

2005 ART IN AMERCA:

Contributions by other artists of Latin American origin (who constituded about 50 percent of all foreign artists in the show) included Costa Rican Karla Solano's room wallpapered with extreme photographic close-ups of human skin, as well as a giant maid's uniform and numerous works.

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